En un la distancia el suelo se confunde con el cielo, en medio, una torre rompe el paisaje

Nada hay por cien kilometros, nada vive en cien kilómetros

Un poder mágico contamina ese lugar, envenena a todo quien lo intenta cruzar

Por cien años ese lugar ha sido maldecido, por un poder corrompido

Muchas batallas han terminado en muerte en ese lugar, ninguna ha vencido este poder

Quienes han regresado cuentan como nefastos espantos deambulan por allí

Creaturas hechas de hueso y tierra, que avanzan ciegamente destrozando lo que se encuentran

Aves hechas de carne podrida vuelan mostrando sus huesos desplumados en disparatada cacería

De grandes rocas brota neblina oscura y pútrida, esparcidas azarosamente por todo el terreno

Cuanto más cerca de la grán torre, mas puntiagudas, humeante y toscas, 

cuan más lejos, mas inertes, desgastadas y solitarias, imitando un falso refugio

Aún en las rocas, peligros desquiciados acechan entre las rendijas de los peñones

Y en la frontera de este perturbador ambiente, una franja carcomiendo el bosque, extendiéndose

Todo transcurre normalmente, en ingenua placidez ignorando el avance del detestable territorio

Poco a poco la franja absorbe lo que encuentra a su paso, trastornandole en vileza incoherente

A este implacable terreno enloquecedor se le conoce como, El dominio del hechicero de los cien años