Baruch Ixtamara Melquiades
Baruch era un ladròn en verdad hábil, cuya proficiencia para encontrar y preparar trucos y engaños le habìa logrado muchos trabajos
Ixtamara era una poderosa guerrera, alta y fuerte, entrenada desde su infancia en las artes de la guerra y el combate en muchas técnicas.
Melquiades era un enano muy ingenioso y con capacidad de convertir cualquier cosa en un artilugio màgico capaz de resolver cualquier situación
los tres fueron contratados por un mecenas muy rico que deseaba conseguir tesoros mágicos que sólo existían dentro de la torre del hechicero de los cien años. Y con la coincidencia de que el rey del territorio había decidido hacer una campaña para derrotarlo, en una guerra de sobrevivencia por causa de la contaminación que se extendía por el páramo, decidió aprovechar el ataque principal para enviarlos detrás encubiertos aprovechando la campaña como distracción.
La misión debía ser absolutamente secreta, aún para los guerreros del reino.
Si bien, el riesgo del ejercito del rey era importante, tanto el mecenas como los mercenarios no tenían duda que el mayor peligro serían las creaturas y espantos dentro del dominio del hechicero.
Como preparación, el enano Melquiades fabricó con gemas mágicas varias suertes de protecciones contra magia, varios equipamientos que aumentaron el sigilo y la evasión.
Por su parte Ixtamara, consiguió armas excepcionales, dagas envenenadas para Baruch, una maza con piezas removibles, la cual no fué de agrado para Melquiades y al recibirla empezó a modificarse agregando cargas explosivas y gemas mágicas a su gusto (Además de cambiarle el color y las decoraciones). Melquiades ya tenía su propio arsenal asi que lo consideró un gesto de buen gusto más que una herramienta indispensable.
Por su parte, Ixtamara consiguió para si misma, una excelente armadura de mitrilo endurecido, capaz de soportar la embestida de un gólem de roca sin conducir daño al portador, así como dos espadas anchas tán filosas como para cortar el mismo gólem limpiamente.
Los preparativos transcurrieron sin contratiempo, aún así tuvieron que esperar varios días para que la campaña partiera y otros pocos días para ellos partir detras.
Los primeros días en su camino transcurrieron sin novedad, podían vigilar la compañía del rey desde la distancia usando miralejos y se mantuvieron ocultos en el paisaje, sin ser detectados en ningún momento.
Al cabo de una semana de viaje, llegaron a la frontera con el territorio del hechicero.
El momento inmediatamente se volvió tenso, pues apenas entró la compañía del rey, fueron atacados por una creatura enorme, hecha de fragmentos de tierra dura, roca y huesos desfigurados que se movía de una forma grotesca como si fuera un manojo de gusanos ciegos dando tumbos frente a un manjar que representaban los soldados al frente.
El primer combate transcurrió tan pronto pisaron dentro del territorio enemigo.
De un solo ataque, varios heridos y muertos, sin aviso ni señas del enemigo, brotó de la tierra y se formó de entre la basura del piso, se levantó pronto y apenas se irguió, inmediatamente se lanzó sobre los soldados.
La suerte de entrenamiento les való lo suficiente para someterlo y destruirlo después de un largo combate entre los lanceros y demás soldados. Una vez vencido, se retiraron al exterior del área y montaron campamento para atender a los heridos.
El grupo de mercenarios vió al primer mensajero salir a toda velocidad para dar noticias al reino.
Al día siguiente, otro grupo mejor preparado, inició el avance, tomando todas precauciones para enfrentar una emboscada. el ataque no llegó.
El grupo avanzó lentamente y preparando cada paso, hasta llegar a un montículo pequeño apenas adelante. El grupo se subió y despues de hacer varios analisis, decidió montar un pequeño campamento, esperando cualquier reacción en el terreno. Después de varias horas de silencio, se convencieron de que no habría más peligro en ese lugar, y un segundo grupo avanzo hacia ellos.
Así avanzaron, de lugar en lugar, en varias ocaciones recibiendo ataque de monstruos de hueso y lodo, los cuales gracias al preparativo y la experiencia desagradable, pronto aprendieron a someter sin mayor dificultad. También fueron atacados por aves descarnadas de un tamaño descomunal que volaban por la magia del lugar, que en lugar de alas emplumadas, batían negros pedazos de carne podrida